Vekne Hleba i Riba. Los panes y los peces (Irene M. Borrego, 2013)

mirko“A veces le damos un poder a la gente mayor del que verdaderamente tiene”

La fe es una de las cuestiones más personales que hay. Existente o inexistente, pública o privada, confiada a un ser superior o a una fuerza física o moral que equilibra o dirige, cada uno  la vive y entiende a su propia manera. Desplazándose hasta una aldea serbia, Los panes y los peces, documental  visto en el Festival de Málaga o en el IBAFF, se introduce en una Iglesia ortodoxa para acercarse a la manera en que la vive Mirko.

Mirko es un hombre entregado a sus creencias. Cada día llega temprano al templo para prepararlo para los servicios diarios. Lo abre, lo arregla, lo mima. Cuando el sacerdote llega y se prepara, Mirko toca las campanas para llamar al oficio, pero solo aparece una beata. Con los días, ni siquiera ella aparece. Pero la fe mueve montañas y, finalmente, la Iglesia recibe gozosa a sus feligreses.

Siendo las intenciones de  la directora que se revele lo filmado a través del montaje y de la captación de la cámara, el documental se compone planos que se centran en las emociones de los protagonistas, en las sensaciones detrás de sus acciones, ya sea atendiendo a sus rostros o a sus gestos. Ni Mirko, ni el sacerdote ni la beata comparten nunca plano, conduciendo al espectador en la percepción concreta y aislada de cada uno de ellos: el anhelo de Mirko, la devoción de la beata o el tedio del sacerdote. Entre ellos, las imágenes y pinturas del templo no conmueven a nadie, pues no hay quien devuelva sus miradas o reaccione a su sufrimiento; ellas también están solas.
Por su parte, el sonido ayuda a apuntalar estas emociones. Sin diálogos, el documental cede el protagonismo al silencio y a  los ruidos (puertas, campanas, pasos, lecturas) que hacen eco y acentúan la realidad del templo vacío; y aunque la voz en off de Mirko le acerca al espectador, la ausencia de subtítulos  en su discurso le obliga a concentrarse en su expresividad y en la emoción tras sus palabras, perdiéndolo quizás en el momento para poder dotar de fuerza y sentido sus lágrimas en el momento final: haciendo de su emoción un lenguaje universal.

Así, en Los panes y los peces se comprende que la intención no es la de retratar el ambiente de la comunidad ni saber cuál es la relación de los fieles con su templo, conocer por qué la abandonan y vuelven a ella, o tan siquiera saber de quién es la culpa. Lo que interesa, es lo que todo provoca en Mirko y que el templo vuelva a recuperar su sentido, es justamente lo que Mirko necesita; su recompensa.

FICHA TÉCNICA

Directora: Irene M. Borrego
Productora: Mariangela Mondolo-Burghard
Guión: Irene M. Borrego, Manuel Muñoz Rivas
Fotografía: Irene M. Borrego
Montaje: Manuel Muñoz Rivas, Emma Tusell
Diseño de Sonido: Sheyla Pool

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